Entre las bandas más longevas del mundo, la británica Duran Duran, reconocida como pionera tanto en la música como en las nuevas tecnologías, ya suma 40 años de vida unida, aunque con la expulsión temporal de uno u otro integrante, y no deja de mirar al futuro.
Mañana 22 de octubre lanzará el decimoquinto álbum de estudio, con el significativo título «Future Past» (Tape Modern / BMG), que llega seis años después de «Paper Gods».
«No teníamos la intención de quedarnos en silencio durante tanto tiempo», justifica Nick Rhodes, y agrega que «Future Past» es «el álbum más auto referencial que hemos hecho, bastante personal». «Reflexiona sobre el pasado, pero al mismo tiempo mira hacia el futuro, que es lo que siempre intentamos hacer con la música», subraya.
Para Rhodes el trabajo es un equilibrio entre la luz y la sombra, que «refleja cómo somos y las vidas que vivimos».
El título, según añade Simon Le Bon, «hace referencia a la idea de que el momento futuro se convertirá en pasado: otra forma de definir el presente y de regresar a lo que hemos sido».
«Pero creemos en nuestro futuro, en el de la música y del género humano», se esfuerza en remarcar.
Los seis años para gestarlo, entre trabajos y creaciones, también fueron necesarios debido a la pandemia, que detuvo a Duran Duran durante creación de su nuevo trabajo.
«‘Future Past’ ha vivido tres fases -dice el cantante, tomando prestada la metáfora- la primera prepandémica, cuando estábamos escribiendo las canciones y vimos un camino estrecho por delante. Luego la segunda fase, la de la pandemia, con el mundo que cambia de repente. El disco se detuvo, pero algo pasó: todas las ideas encajaron y salió el sol para iluminar nuestro viaje».
«Con la tercera fase la luz vino a iluminar todo el panorama que teníamos alrededor: cada pieza del disco tenía caído en su lugar», desliza Le Bon.
«Cuando nos juntamos después del encierro estábamos más concentrados que antes», acota John Taylor.
«Future Past», en el que la matriz inconfundible de Duran Duran se siente fuerte y clara, cuenta con productores como Erol Alkan, Giorgio Moroder y Mark Ronson, e invitados especiales como el guitarrista de Blur Graham Coxon y el ex pianista de Bowie Mike Garson.
«Sabíamos exactamente lo que queríamos y lo conseguimos
Cada una de las colaboraciones fue importante. Entre todos, quizás, el que dejó su huella fue Moroder. Fue un sueño desde el principio de nuestra carrera. El hombre que cambió la música dance para siempre», se entusiasma Rhodes.
Cuarenta años de éxitos -el primer disco que lleva su nombre salió en 1981-, de hits («Wild Boys», «Save A Prayer», «The Reflex», por nombrar algunos), de fans delirantes, que la banda, sin embargo, se limita a circunscribir a la canción del aniversario.
«Cuatro décadas, quién lo hubiera pensado. Estamos agradecidos de haber estado juntos durante tanto tiempo».
¿Arrepentimientos? «No. Somos dueños de nuestro destino: lo importante es tener siempre algo que comunicar», coinciden. (ANSA).













