El bailarín cubano Carlos Acosta lleva al Teatro Real de Madrid el nuevo talento de la isla, con actuaciones que aúnan “desde lo más folclórico hasta lo conceptual, siempre basado en las raíces cubanas”.
El artista presentó en la capital española su compañía, Acosta Danza, que creó con “la idea de traer lo mejor de la coreografía a Cuba y compartir lo mejor del talento cubano al mundo”.
El objetivo de la compañía, surgida tras retirarse Acosta de la danza clásica, fue “mostrar esa diversidad cubana y la esencia de Cuba, ese sincretismo de razas y culturas”.
El programa, denominado “Evolution”, que ofrece del viernes al domingo en el Teatro Real de Madrid, es el resultado de “buscar en las raíces cubanas unas nuevas expresiones más modernas, que abarcan desde lo folclórico hasta lo conceptual, pero siempre desde la visión cubana”.
Está formado por los trabajos de cinco coreógrafos y en dos de las coreografías bailará Acosta.
Abre el espectáculo “Satori”, de Raúl Reinoso, que “abarca lo místico y espiritual y culmina con un gran tablado de danza gagá. Es una obra de gran fractura visual”, en palabras de Acosta.
El bailarín intepretará “Mermaid”, de Sidi Larbi Charkaoui, una “coreografía que marcó el proceso de transición del ballet clásico al contemporáneo en mi carrera”, y volverá a bailar en la coreografía “Two”, de Russel Maliphant.
La coreografía “Paysage, soudain, la nuit”, del sueco Pontus Lidberg, está inspirada en la música tradicional cubana a través de la rumba y sus raíces africanas.
El espectáculo se cierra con “Twelve”, del español Jorge Crecis, una “instalación danzaria”. La presentación de Acosta Danza en el Teatro Real incluye una función infantil que contará con la participación del bailarín, quien responderá a las preguntas de los asistentes.
Acosta (La Habana, 1973) resaltó la importancia de “cultivar a los niños que les motiva la danza” y recordó que él a los 13 años desarrolló “la vocación de bailar. Fue a partir de ver la compañía profesional de danza de Cuba”, dijo.
La vida del bailarín está contada en la película “Yuli” (2018), de Icíar Bollaín, de la que hoy dijo que “fue muy duro para mi”.
Fue “muy traumática filmarla, porque mis padres ya no están. Yo escribí mi autobiografía para sanarme, pero me encontré viviendo de nuevo ese pasado”, comentó.
Miembro permanente del Royal Ballet de Londres desde 1998, el bailarín fundó en 2015 Acosta Danza, apoyada por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba y que cuenta con la coproducción del teatro Sadler’s Wells de Londres, y desde 2020 dirige el Birmingham Royal Ballet. (ANSA).












