(ANSA) – BUENOS AIRES 27 FEB – El músico argentino Miguel Mateos emocionó a cerca de 2500 espectadores que colmaron el Teatro Colón, donde el artista hizo un repaso de su exitoso repertorio, pero en versión sinfónica, que marcó el fin de las celebraciones de sus 40 años de trayectoria y que ahora continuará con una gira por América Latina en el transcurso del año.
Acompañado por la Orquesta Única de Buenos Aires y por su banda de cinco músicos, el ex cantante del grupo Zas, deslumbró la noche del sábado con su interpretación y estrenó su ópera que compuso durante los casi dos años de confinamiento como consecuencia de la pandemia mundial.
Mateos abrió su show con «Huevo», tema que con los primeros acordes puso de pié a sus fans que lo recibieron con una ensordecedora ovación y aplausos tras la aparición del artista, y continuó con otro clásico como «Perdiendo el control».
El músico no pudo ocultar su alegría y cumplió su sueño de cantar en uno de los escenarios más emblemáticos de la lírica, similar a la Scala de Milán, la Opera de París, la Opera de Viena e incluso el Metropolitan de Nueva York, por donde pasaron grandes figuras como Enrico Caruso, Maria Callas, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, a bailarines como Vaslav Nijinski, Margot Fonteyn, Maia Plisetskaia, Rudolf Nureyev y Mijail Barishniko, entre otros Secundado por la Orquesta Única de Buenos Aires y dirigida por su amigo Gerardo Gardelín, responsable de los arreglos de los temas que formaron parte del repertorio, Mateos continuó el show con «Mi sombra en la pared», «Beso francés», «Si tuviéramos alas», «Llámame si me necesitas, desde casa» y «Mundo feliz».
En esta última canción en la que en una de sus estrofas dice: «Yo no quiero tanques rojos avanzando por mi barrio, una mañana», el público presente lanzó una fuerte ovación en una clara manifestación de solidaridad con el pueblo ucraniano que está siendo atacado por tropas rusas.
Después de pequeñas introducciones en cada uno de los temas e incluso ponerse detrás de un piano y empuñar una guitarra, el ex cantante de Zas prosiguió con «Cuando sea grande», «Ambrosía», «Atado a un sentimiento», «Un gato en la ciudad» y estrenó «El primer vuelo infinito» (un tema de su obra Opera rock titulado «Los tres reinos»), y para la ocasión contó como invitada con la cantante Antonela Cirillo.
Al respecto, Mateos contó entre risas cómo nació su Opera rock durante el encierro de la cuarentena y qué es lo que quiso expresar en su historia.
El músico sostuvo que su Opera «es una distopía acerca de la conquista de América, un tema que me gusta estudiar y no me deja de sorprender la crueldad y la concepción terrible de la época. Es un reino del norte, uno del sur y los invasores. Imagino como hubiese sido si América hubiera estado más unida, dando otro vuelo a la historia, reinterpretando los datos que tenemos sobre aquella época. La violencia impune de lo que fue eso, me hizo crear una mirada crítica tratando de entender cómo es que nacimos. Es una idea que me surgió luego de tantos años de viajar».
Tras la finalización de la canción, Mateos dejó para el final del espectáculo, que duró una hora y media, dos de los clásicos de su repertorio, los mismos que lo llevaron a conquistar gran parte de América Latina y Estados Unidos como «Obsesión» y «Tirá para arriba».
Después de despedirse entre medio de ensordecedoras ovaciones y aplausos, el artista agradeció a todos los presentes y a cada uno de los músicos que lo acompañaron y se sacó una foto con todo el público como fondo antes de marcharse.
Mateos ahora continuará con una gira latinoamericana que lo llevará a Chile, Colombia y México, además de a 20 ciudades de Estados Unidos en el transcurso de este año. (ANSA).













