Nunca Da Igual”, es el resultado de una colaboración entre Mariana Michi, Ezequiel Kronenberg y Nicolas Btesh. El disco nace una noche de noviembre de 2021, a partir de la grabación de la canción “Repatriarme”, que despertó el deseo de seguir componiendo y grabando juntos. Durante el proceso surgieron 8 canciones atravesadas por la frase “nunca da igual”, y con una búsqueda sonora que partió de la voz de Mariana, la guitarra y el bajo de Ezequiel y el piano de Nicolás.
Grabado en Estudio El Mar entre noviembre de 2021 y junio de 2023.
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Letra y música por MKB excepto “No sé vivir”, por Pacha González, y “El Karma de vivir al sur”, por Carlos Alberto “Charly” García, alias el uno.
Producido por MKB
Mezclado por Ezequiel Kronenberg
Masterizado por Daniel Ovie
Participan: Juana Aguirre en voz (“Cumpleaños”), Martu Fontana en percusión (“El karma de vivir al sur” y “Saque una carta”) y Pétalo Selser, Tomás Dulcich e Irán Lovazzano en cuerdas (“No sé vivir”).
Arte de tapa y diseño gráfico: Lucas Martí
Realización de Videoclip “Repatriarme”: Mariano Ramis
Mgmt: Camila Brugues Saavedra
Mariana Michi. Cantante, compositora y productora nacida en Buenos Aires en 1988. Como solista, se presenta en escena desde 2010. En 2018, lanza su primer disco «Cayó el Valiente» y, en 2021 “HIJO DE CAMPEONES”, este último de producción propia.
También forma parte de Miau Trío, Mugre, Cuerdas del Plata y 8.
Ezequiel Kronenberg. Músico, compositor, productor e ingeniero de mezcla nacido en Buenos Aires en 1981. Formó parte de Rosal durante 15 años y colaboró en la producción y mezcla de obras de artistas como Lucas Martí, Amor Elefante, Duki, Miranda y Paco Amoroso, entre otros.
Nicolás Btesh. Músico, compositor, productor e ingeniero de mezcla nacido en Buenos Aires en el año 1990. Actual guitarrista de Conociendo Rusia y productor de artistas como El Zar, Conociendo Rusia, Jaze, Francisca y Los exploradores, Indios, Isla de Caras, entre otros.
Por Sofía Naara
Como si lo tomáramos prestado de una línea de tiempo paralela, lo que hacemos al reproducir este disco es cruzar una puerta directa a una escena que ya estaba en movimiento. Una vez dentro, la primera sensación es que esta música no necesita ser escuchada por nosotrxs para existir, y aún así, la bienvenida es cálida y certera: nos permite ser parte de su ritual. Por decisión o por accidente, comenzar a escuchar esta obra nos coloca a orillas de un río sonoro que corre con fuerza y dirección, y que pronto pasa a un segundo plano para que la voz de Mariana nos reciba de cerca, como si estuviéramos con ella en ese espacio, que ahora es el más seguro posible: “Nunca da igual” es el ensueño perfecto para que las verdades más frágiles sean dichas (y escuchadas) con claridad.
El relieve gana altura para disolverse, una luz intermitente lleva el viaje de esta música que el trío conformado por Michi, Kronenberg y Btesh plantea casi sin beats, un rezo de 30 minutos que avanza azucarado y deviene en laberinto. Nada empieza ni termina en donde podríamos imaginarnos: las estrofas se anticipan a las propias canciones que las contienen; las notas presagiadas cortas, se alargan; el ritmo que invita al baile es gobernado tan solo por un piano que se imprime fino, tímido y suave.
Las canciones de este disco son guardianas. Son aquellas que se quedaron, sin miedo al amor, a cuidar este paraíso, hasta hoy inédito, al que accedemos en la suerte hipnótica de escuchar “Nunca da igual”.













